Técnicas de estudio efectivas para aprobar a la primera

En este artículo vamos a desgranar las mejores técnicas de estudio para ayudarte a superar cualquier prueba educativa.

A medida que avanzas en la educación, el nivel de exigencia en los estudios aumenta. Las clases pueden tornarse más difíciles, las asignaturas presentar más contenido y la posibilidad de aprobar comienza a alejarse.

Esta situación empeora cuando se cursa una carrera universitaria y se alternan los estudios con las salidas, las fiestas y la vida en general.

De un momento a otro te sientes atrapado en un montón de contenido por aprender, porque debes presentar exámenes muy difíciles en asignaturas que no entiendes del todo.

Entonces, ¿cómo estudiar y aprobar a la primera? Si bien el contenido puede ser el mismo, cada método de estudio depende de quien lo practique; es decir, lo que a algunos les funciona, a otros puede que no.

Sin embargo, cada técnica para aprobar siempre apunta a lo mismo: mayor eficacia en el menor tiempo posible.

Todas las técnicas de estudio son válidas para la ESO, primaria, oposiciones, formación profesional o universidad, ya que son principios básicos para afrontar la absorción de conocimientos de cualquier nivel.

A continuación te presentamos algunas de ellas que pueden ayudarte.

Técnicas de estudio efectivas para aprobar a la primera

Técnicas de estudio: elabora tu propio plan

¿Conoces el dicho “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”?

Cada plan de estudio va en función a eso. Es una manera de organizarte para que puedas cumplir con las tareas en un tiempo señalado, sin necesidad de dejar todo para última hora.

Lo primero que debes tener en cuenta es que se aprueba una asignatura estudiando desde el primer momento en que se tiene contacto con ella.

Esto no necesariamente incluye el estudio minucioso, pero sí la familiarización con el tema, para no divagar al momento de dedicarse por completo. En cualquier caso: se necesita confianza.

Elaborar un plan de estudio es la mejor herramienta. No solo te ayudará para aprobar, sino que será útil en tu vida, debido a que todo estará organizado.

Divide el trabajo

Las técnicas de estudio fundamentales pasan por separar las materias por dificultad: alta, media, baja, o según tu capacidad y lo que veas en las primeras clases. A la que consideres más complicada, dedícale mayor tiempo.

Escoge horarios para cada asignatura: si sientes que eres más productivo de noche, entonces ese será el momento de dedicarte de lleno a aquella que requerirá tu atención. Esta es una buena forma de dividir el trabajo.

El plan de estudio debe o puede ser elaborado por semana o por mes.

Conviene, después de realizado, colocarlo en un sitio en donde sea visible para recordarlo. También ayuda tenerlo en el teléfono y sincronizarlo con aplicaciones que te señalen el tiempo que quieres emplear.

No olvides dejar espacios para el descanso entre cada momento de estudio, así como tiempo para distraerte.

Técnicas para estudiar: lecturas y repasos sencillos

Los primeros días de cada asignatura suelen ser de introducción.

Mientras eso suceda, debes irte familiarizando con el contenido. Lo ideal son lecturas y repasos sencillos.

Puedes valerte de tus apuntes o de guías que indique el profesor. Esto no solo te permitirá un reconocimiento rápido del tema cuando vengan los exámenes, sino que hará más sencilla la comprensión.

Recuerda: estas técnicas de estudio son repasos sencillos, que no te quitarán mucho de tu tiempo, pero que te servirán al final.

Adecúalos al plan de estudio, según cada hora organizada.

Libros para aprender a estudiar

Estos son algunos de los mejores libros que pueden ayudarte a mejorar las técnicas de estudio:

Estudio profundo para los exámenes

Con la llegada de los exámenes comienzan las preocupaciones por todo lo que se debe aprender.

Lo ideal es que hayas estudiado con anterioridad, siguiendo el plan de estudios que elaboraste y las técnicas de estudio que estamos explicando aquí.

Sin embargo, siempre es posible no cumplirlo al pie de la letra.

Para eso está elaborada la siguiente herramienta, la cual consta de varios niveles de lecturas. Si se trata de un tema muy extenso, puedes dividir el estudio en bloques, aplicando los cinco tipos de lectura que se te presentan a continuación:

  • Primera lectura. Cuando decidas sentarte a estudiar (recuerda hacerlo con tiempo) lo primero es una lectura de reconocimiento que te permita entrar en contacto con el tema. Con ella podrás recordar algunas clases o comentarios del profesor.
  • Segunda lectura. Esta va directo al tema: subrayar es una buena herramienta; lees con detenimiento, resaltando puntos que consideres indispensables. Para esto debes hacerlo con sumo cuidado, teniendo en cuenta que se busca la idea principal del párrafo.
  • Tercera lectura. es la lectura de estudio propiamente. Como ya se tiene conocimiento del tema por las lectura anteriores, esta viene a recordar muchas cosas y, en cierta medida, a profundizarlas. Se aplica con detenimiento, pero suele ser sencilla gracias a las anteriores.
  • Cuarta lectura. Es un resumen. Se trata de tener una página aparte, en donde anotes lo más difícil de recordar. Puede ayudarte la realización de mapas conceptuales y mentales, los cuales consisten en colocar la idea principal de cada tema en el centro de la hoja y sacar ramificaciones que señalen las ideas secundarias de manera breves.
[notification type=”notification_info” ]Conviene usar colores distintos para diferenciar las ideas principales de las secundarias. También ayudan las imágenes, dibujos, líneas de tiempo, flechas, etc.[/notification]
  • Quinta lectura. Como ya conoces el tema, este solo es verificación o recordatorio del mismo. Te ayuda a ti mismo a sentir que conoces lo estudiado y por ende te brinda confianza.

Descansos y premios

El plan anterior siempre debe ir acompañado de descansos entre cada lectura.

Lo ideal son entre 30 y 60 minutos en los que salgas, te distraigas, hables por teléfono, pasees a tu perro.

Una de las estrategias para que funcione es ofrecerte premios. Por ejemplo, proponte que, al terminar un bloque, veas una película o vayas a casa de tu pareja.

Esto te generará gratificación después de cada minuto dedicado al estudio.

También debes alternar las lecturas con refrigerios. Nadie puede concentrarse con hambre o sed. Además, esto puede ayudarte a despejar un poco la mente y así rendir mucho más cuando las lecturas se hagan tediosas.

Concentración ante todo

Estudiar siempre te exigirá un mínimo de concentración, sobre todo si se trata de exámenes o evaluaciones que te preocupan.

Desconéctate del mundo. Aleja todo aquello que pueda generarte distracción como teléfonos, música, ruidos molestos, televisión, computadora, incluso olores. La elección del lugar de estudio es fundamental para tu rendimiento.

Avisa a tus conocidos que no estás disponible. Un buen amigo no te molestará porque sabes que necesitas aprobar.  Procura tener contacto con tus distracciones solo en tus ratos de descanso. De resto, dedícate solo leer y estudiar. Si no, estas técnicas de estudio no funcionarán.

El arte de resaltar

En el segundo tipo de lectura se mencionó el uso del subrayado. Esta es una de las mejores herramientas de estudio. Está muy vinculada a la memoria visual, la cual facilitará el aprendizaje.

Sin embargo, resaltar tiene su técnica.

A continuación hay unas recomendaciones dentro de nuestras técnicas de estudio.

  • Nunca se resalta a la primera lectura. Esto se debe a que es común desconocer el tema y, por ende, a confundir las ideas principales con las secundarias. Lo conveniente es hacerlo a partir de la segunda lectura.
  • Se resalta solo frases claves o palabras. Nunca todo un párrafo porque ello conlleva a que se sienta que es mucho lo que se debe recordar y, por ende, a sentir que hay mayor el trabajo.
  • Utilizar un color para las ideas principales y otro para las secundarias.
  • No solo se subraya lo que se comprendió: también conviene hacerlo con las dudas para preguntar al profesor o a quien conozca del tema (para ello debería utilizarse un color distinto: así será más fácil diferenciar de lo que sí se aprendió).

La importancia de los apuntes

Los apuntes conforman otra de las herramientas más útiles. En ocasiones son preferibles a comprar guías porque te ahorras dinero y comprendes mejor lo que querías decir, además de que cuentas con “mañas” propias, como notas personales, cosas que solo tú entenderás y te servirán para estudiar.

Sin embargo, la toma de apuntes puede ser complicada debido a que exige cierto orden.

Una de las estrategias y técnicas de estudio más utilizada es el Método Cornell, el cual consiste en dividir la hoja en tres partes:

  • En una colocas las ideas que el profesor escribe.
  • En otra, las preguntas que surgen con respecto a estas.
  • Y en la parte inferior un espacio para el resumen de lo aprendido.

Otra forma es dividir la página en dos columnas: una para idea generales y otra para más específicas.

Si tu forma de aprendizaje es más visual, tus apuntes podrían ser solo de mapas mentales, dibujos, flechas, entre otros.

Estas técnicas de estudio puedes mezclarlas con abreviaturas, en caso de que el profesor explique muy rápido en clases.

Practica el examen con tus compañeros

Otra técnica de estudio para facilitar el aprendizaje es practicar con tus compañeros.

Comparar conocimientos no solo te ayuda a verificar lo que ya sabes, sino que sirve para aclarar dudas. Reúnanse varios, escúchense unos a otros. Es muy probable que uno haya entendido un tema mejor que los demás y le sea mucho más fácil explicarlo.

Además, explicar algo a alguien es una de las formas más sencillas de entenderlo uno mismo. Es decir, mientras le expones un tema a tu compañero, también te darás cuenta de lo que sabes y reafirmarás dicho conocimiento, lo interiorizarás.

[notification type=”notification_info” ]Recuerda que si alguien no sabe explicar un tema, no lo conoce a fondo.[/notification]

Una recomendación para esto es que hayas estudiado antes, para que lo que compartas con tus amigos sea un intercambio y no solo recibas lo que ellos aprendieron.

Métodos alternativos

Hay una serie técnicas de estudio y métodos alternativos que responden a la necesidad de ciertas personas.

Funciona para algunos, no para todos, pero te lo presentamos de todos modos.

El primero es grabar tu voz leyendo el tema estudiarás. Una vez lo tengas todo, puedes comenzar a escucharlo con audífonos.

Esto lo aplican personas que no cuentan con suficiente tiempo libre para dedicarse de lleno a leer guías o apuntes. Normalmente lo escuchan en las noches, antes de dormir, o en medio de varias ocupaciones.

Otra alternativa que pudiese ser considerada un poco desmedida es colocar notas con palabras claves en toda la casa. Mientras la recorres podrás verlas y, de alguna manera, estas entrarán en tu memoria.

No es la mejor de las técnicas de estudio, pero existe.

¿Cómo dejar atrás las preocupaciones?

Mientras transcurran los días y estés más cerca del examen, es posible que las preocupaciones aumenten y esto altere tu estilo de vida.

Para ello, lo mejor es alternar las técnicas de estudio con actividades que te distraigan.

  • Practica deportes que te hagan sentir cansado.
  • Ve al cine.
  • Comparte con tus amigos.
  • Escucha música.
  • Haz yoga.

Está científicamente comprobado que caminar antes de situaciones que te generen estrés, puede ayudarte a sobrellevarlo.

Puedes practicar esto incluso la noche antes de la evaluación.

Día del examen

Finalmente llegó.

El día del examen muchos suelen sentir que todo lo que estudiaron desapareció. Es común que al ver una pregunta puedas “quedar en blanco”, es decir, creer que no sabes nada.

Lo recomendable en ese tipo de situaciones es pasar a otra pregunta. Suele suceder que en medio de una respuesta, la gente se acuerda de otras que tenían relación por el uso de palabras claves.

Comienza por las más fáciles. Así tendrás más tiempo cuando te toque desarrollar algún concepto más complejo, o analizar ciertos temas que requieran mayor atención.

Si sigues cada punto de estas técnicas de estudio, notarás que las repuestas fluyen por sí solas y, sin notarlo, habrás aprobado a la primera.

Ahora que ya estás preparado, una buena forma de ponerte a prueba es realizando algunos de los cursos gratis de esta lista.

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